Meditación hacia el ser: “Yo Soy, Yo Soy”


MeditaciónHaciael Ser

Siéntate en una postura fácil, con un ligero Jalandhar bandh (cerradura de cuello).
Ojos: Fija los párpados a un décimo abiertos. Los ojos miran hacia adelante a través de los párpados.
Mudra: Mantén la columna recta. Coloca la mano derecha sobre la rodilla derecha. Mantén el codo derecho y la mano relajada en Gyan Mudra (la punta del dedo índice sobre la punta del pulgar). Levanta la mano izquierda frente al Centro del Corazón. La palma está plana y se enfrenta hacia el pecho. Los dedos apuntan hacia la derecha.
Mantra: YO SOY, YO SOY
Comience con la mano izquierda 6 pulgadas (15 cm) del pecho. Canto en voz alta I AM mientras dibuja la mano más cerca del pecho a una distancia de aproximadamente 4 pulgadas (10 cm). Luego canto I AM mientras extiende la palma hacia fuera desde la parte frontal del pecho a una distancia de aproximadamente 12 pulgadas (30 cm). A continuación, tomar una respiración corta por la nariz mientras dibuja la mano de nuevo a la posición original de 6 pulgadas (15 cm) del pecho. Crear un ritmo constante con el mantra y la respiración. Hora: Continúa durante 11-31 minutos.

Para finalizar: Inhala profundamente, mantener y relajarse por completo.

Comentarios: Este mantra conecta las identidades finito y lo infinito. El primer “I AM” (Yo Soy) que hace hincapié en el “yo” es el sentido personal y finita del ser. El segundo “I AM” (Yo Soy) que enfatiza ligeramente el “Am” es el sentido impersonal y trascendente del Sí mismo. Todos los mantras reales mezclan esta polaridad de lo infinito y lo finito en su estructura interna y el diseño. Si sólo dices el primer “I Am”, la mente automáticamente tratará de responder: “¿Yo soy qué?” Esto envía la mente en una búsqueda a través de todas las categorías y roles que tienen las identidades finitas. Si inmediatamente dicen que la segunda parte del mantra, “Yo soy” el pensamiento se convierte en “yo soy lo que soy”.

Ser lo que eres es la esencia de la verdad y te llevará a la naturaleza de la Realidad. La mano y  la respiración se mueven rítmicamente y fortalecen tu capacidad para mantener un sentido de ti mismo mientras se expande tu conciencia. Un yogui cultiva la relación entre el sentido finito del ser y el sentido infinito del Ser. La mente a menudo se olvida esta relación cuando se apega a una determinada emoción o a un objeto que quiere conservar. Uno de los hábitos importantes que el yogui inculca en su mente es la capacidad de romper ese trance de apego con un cambio en la perspectiva del Infinito. Esta es también la perspectiva del Ser. Tú existes antes que los objetos que coleccionas, e incluso antes de el cuerpo que utilizas. Es muy potente y eficaz recordar a la mente su verdadera identidad con el Ser Infinito. Sin esta conciencia, la filosofía, la ética y la espiritualidad se reducirán a una participación en el ritual de lo “bueno”. Lo que el yogui busca es participar en la vida con autenticidad e integridad.

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