Todos venimos un poco chuecos


Nuestro grupo de la Quinta colorada va a cumplir cuatro años… tiempo de mirar en retrospectiva… re-pensar lo que hemos hecho… en la clase de este domingo, Jai Hari Singh nos preguntó por qué seguimos viniendo a clase.

Aquí tienes las reflexiones de algun@s compañer@s:

Virgilio compartió con el grupo que su humor ha cambiado considerablemente, que antes se pelaba más, era más enojón… resumió con un “ahora soy más feliz” (nos faltó la foto, pero él estaba sonriente, luminoso).

 

 

 

Rocío:

“Vengo porque descubrí que es algo que me ayuda y me hace sentir bien y me permite ayudar a los demás. La gente se acerca a pedir un ayuda, y se da el proceso de que uno puede ayudar. Yo era muy visceral, muy enojona… y aparte, tuve una lesión en la rodilla en la adolescencia, y yo no me podía agachar ni flexionar ni nada, y le fui perdiendo el miedo, y ya es como una adicción, necesito esto. Doy educación física en la secundaria… y les digo ‘si yo puedo, tú tienes que hacerlo. Yo tengo más años que tú y mírame, y estoy gordita.’ Ha sido un proceso muy interesante en mi vida, y me llena de energía, me da luz… aparte con el proceso del climaterio… la yoga me ha ayudado mucho.

Me han buscado como tanatóloga… me pidieron que apoyar a alguien en el proceso. Se me hizo una experiencia un poco difícil (no mucho) el ayudar a la persona a desprenderse y buscar lo que hay más allá de la muerte. Pero luego me empecé a sentir un poco mal. Mi otra maestra (de yoga) me dijo “tienes que sacarlo” y con el yoga lo he hecho.”

 

Gabriel:

“Yo quiero prepararme para una vejez…” -¿y si no llegas a la vejez? (pregunta Jai Hari Singh). “Bueno, estoy experimentando algo nuevo.  Ahora soy más consciente en todo lo que me rodea. Desde que hago yoga disfruto más la naturaleza” -Te lo voy a decir, le dice JHS: eres mucho más feliz. Lleva aproximadamente 3 meses haciendo kundalini yoga.

 

Raúl:

Lleva 4 años viniendo a la clase. “Yo vengo porque siento que es la continuidad de un camino que he transitado. Siempre ha tratado de buscar cosas que me enriquezcan, que me ayuden a vivir mejor con la naturaleza, con el mundo. Y aquí encontré sabiduría, encontré la energía que me ayudara a reencontrar ese camino de superación.

-¿Cómo llegaste? Le pregunta Jai Hari Singh.

-“Pues era uno de los momentos más difíciles en mi vida, en cuanto a salud física y emocional. Estaba muy enfermo. Tenía una enfermedad de los ganglios basales: distonía, prima del Parkinson.

– ¿y qué pasó?

-“La he superado, milagrosamente. Los médicos no lo creen.”

– Estabas muy severo, hasta yo dije… ‘no Dios, está difícil’. Y mírate. ¿Qué les dices a los compañeros?

– “Pues nada más invitar a que todos lo vivan. No es creer a lo que dicen los demás, es creerlo en uno mismo… yo creo que todos venimos un poco chuecos de una u otra manera. Y aquí nos enderezamos.”

 

Lupita:

“Yo estoy muy emocionada de estar con usted, porque sé el gran maestro que es, sé los maestros que lo acompañan, y he encontrado más salud con usted. Llegué aquí muy triste, muy mal, porque carezco del intestino grueso, entonces, cuando tomo algo muy frío se me va a los pulmones y no puedo respirar.  A raíz de que empecé a venir aquí, he encontrado la salud y la vida”.

(Jai Hari Singh comenta que llegó hinchada, y ya no lo está tanto)

“Mi actitud ante la vida era de ‘pobrecita, cómo estoy con esa cosa’ y ahora ya no, ahora la gente me busca, se me pegan, quieren saber qué hago. Me dan ganas de servir, de ayudar, de ser mejor.”

 

Nacho:

Tuvo un accidente de auto a los 22 años. Se fracturó el frontal derecho, uno de los huesos más duros del cuerpo. 13 años después tuvo su primer ataque epiléptico, por lo que fue tratado con epamin, un neuroléptico (un aletargador de las neuronas).  “Más adelante, hube de pasar a medicamentos más fuertes, incluso adictivos. En el años 2000 me encuentro con una muy buena maestra de yoga que me hizo entender que aparte de la epilepsia yo traía muchas barreras. Yo fumaba mucho, del orden de 18-20 cigarros, y lo hice durante 27 años. Y en mucho era para que la gente no se me acercara: ‘no me molestes, estoy fumando… espérame, ¿no?’ Y si había algo que me molestaba era que me gorrearan un cigarro, porque no me van a alcanzar. Fui escalando en los medicamentos, y hay cosas que no puedo contar porque no me acuerdo.  Comencé a practicar yoga en el 2000, y en 2002 tiré el último cigarrillo. Mi maestra me dijo: ‘fíjate cómo te sientas. Sentado encorvado,  utilizas menos aire. Si te sientas bien, tus pulmones reclaman tu capacidad completa.’ Yo traía muchas ligas con mi pasado. Cómo voy a dejar mi niñez tan grata, y mi adolescencia que no me fue difícil… ir entrando a eso me costó trabajo. No hay conciencia del pasado. Si nos aferramos a lo que ya no es, nos producimos amargura. Esque yo hubiera… y el futuro nos produce angustia. Hacia fines del 2009 me presenté a mi primera clase con usted. Desde el año pasado, me suprimieron un medicamento que produce depresión.

Jai Hari Singh: cuando llegó aquí estaba tan lleno de medicamentos, que no podía relacionarse con la realidad de una manera normal. Todavía está tenso a nivel corporal, pero ya se ha relajado.  Me da gusto que estás dejando medicamentos.

 

María Elena:

“En el 2010 tuve un problema de cáncer de seno. Yo constantemente me estoy revisando. De repente una bolita comenzó a crecer. Me hice la mamografía y el doctor me dijo que se veía bien, pero quería descartar cualquier cosa. Recuerdo que era 10 de mayo, fuimos a Acapulco, regresé bien, segura de que no iba a pasar nada. Pero el doctor me dijo ‘sabe qué, el bultito es maligno. Es cáncer, y hay que saber hasta dónde lo tiene.’ Entonces me lo extirparon y recibí tratamiento de quimioterapia, y afortunadamente y gracias a Dios, ya estoy bien. Estoy recuperándome, hace dos años que recibí las cuatro radioterapias. Encontré gente más grande: setenta-ochenta años, que estaban recibiendo diez quimioterapias. Y la yoga me ha ayudado mucho, hago yoga porque me siento muy bien. Aparte, he liberado muchas cosas que traigo del pasado. La yoga me ha sanado el alma, he dejado cosas atrás que traía cargando y ahorita me siento libre. He aprendido a ser más feliz, a querer más a mi familia y a quererme más a mi.”

 

Sara:

“Me siento muy bien viniendo a la clase. Vine también porque veo lo que va a pasar, y quiero entenderlo. Ya con la meditación que hago en las mañanas no me asusto… que pasen las cosas que tienen que pasar.” Tiene una operación en el brazo izquierdo. “He mejorado muchísimo. Antes no lo podía alzar, ahora lo hago pero tengo que detenerlo con la mano derecha. Y también vengo por mi nieto, ha mejorado bastante. Tiene muy buenas calificaciones. Antes no podía leer y ahora lee bastante. Era muy nervioso, ahora está muy calmado y con educación.”

 

 

 

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